Que sorpresa hermosa la que tuve
esa tarde ,yo sin buscarla disfrutando
de un bocado, y ella llegó con otras
compañías muy feliz al verme se acercó
a mi mesa y hubo un saludo cordial ,
yo sin esperar le dije puedes compartir
la mesa conmigo y muy alegremente
me dijo: mejor no ser invitada que
se disfruta mejor .
Solo se que esa tarde fue maravillosa
y hoy de vez en cuando disfrutamos
de muchas cosas bonitas que alegran
el corazón.
Todo gracias a Dios por sus
tantas bendiciones.