Todo me envuelve en una locura,
todo se desata como el infierno,
todo me parece un sufrimiento eterno,
todo me hace llorar todavía más,
todo el universo me puede atacar
y me puede apuñalar,
ni en La Luna estoy a salvo,
y sólo le pido al Dios Ra
que me haga desaparecer
para ver si todo se vuelve nada
y para escuchar el eterno silencio
que me puede hacer inmortal.
¡Qué viva mi alma más allá de la eternidad!
¡Qué vivan mis poemas que son magistralmente pasionales!
Recordad: Libertad y Carpe Diem.