No es mi reino de este mundo
ni mi fe es conocida
no son mis dioses aquellos
que entre tallas, y doctrina
me perdonan si les rezo
no soy de aquí lo aseguro
no tengo pago ni huida,
tengo de diosa la vida
tengo de Dios amor puro.
No me veréis por iglesias
adorando esculturas
ni creeré las sepulturas
que de mármol, se reflejan
me habéis de ver en la duda
en la ayuda y en la fuerza
me veréis donde la pena,
pueda cambiar a alegría.
No soy la luz de la vela
ni la cuerda del rosario,
ni la cruz seré ni clavos
ni la corona si quiera
que se forma con espinas,
me verás por las esquinas
por portales, y retablos
pero no seré de humanos
salvación ni medicina.
No recéis a un Dios de palo
ni a figuras de vitrinas,
no lo hagáis pues condenados
pagareis el precio en vida
y en la muerte, olvidados
quedareis por la mentira.
No es mi reino de este mundo
no hallaréis así respuesta
no lloréis por la madera
si negáis el ser hermanos
de la fe, que es verdadera
no adoréis dioses de palo.