Recluido por la ausencia que me toca,
en la distancia vana de los días
que dan los kilometrajes de los años…
voy aislando la consciencia
que el amor, en mí extinguió…
En el infinito de un tiempo
perdido ya en la memoria,
que se fue sin pedirle permiso a nadie
y anuló las señas de los silencios
filtrados de mi garganta...
En ese recóndito páramo del corazón,
donde ya la sangre no bombea oxígeno
y las anatomías de los sentimientos
están trastocadas de voces ininteligibles,
que porfiadamente cimbran en el alma
un doloroso adiós…