Cuando las campanas doblan
la noche se torna tenebrosa y fría
tu recuerdo evoca la noche sombría
hasta las lechuzas con chillidos te hablan
En medio de la obsecuente oscuridad
se escucha un viejo y cansado bolero
cuya melodía es el lamento postrero
de mi corazón que llora de orfandad.
En cada paso que doy en tu busca
detrás del reloj viejo y cansado
mucho tiempo duró el pasado
que mi cuerpo y alma se ofusca
No quiero robarte los sueños
ni quiero obligarte a quererme
aunque tenga que morirme
te amaré todos los días, las horas y los años
Una vez llegaste a mi vida
lo llenaste de sueños e ilusiones
lo guardé todo en poemas y canciones
en versos que jamás se olvida.
Eres para mí como un castigo
que atormenta mi cuerpo y alma
y aun así no pierdo la calma
de amarte y quedarme contigo.
Lima, 2 de mayo del 2026
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