Eres luz que al alba nace,
calma suave en tempestad,
una sonrisa que renace
cuando falta claridad.
No llevas corona visible
ni trono de oro ni marfil,
pero reinas, apacible,
en cada gesto sutil.
Tus palabras dan abrigo,
tu mirada es un hogar;
y en silencio haces camino
donde aprendo a soñar.
Reina de lo verdadero,
de lo justo y lo mejor,
sin mandato ni un decreto:
así reinas mi corazón.