El viento azotaba en su cabeza
y su cabello rojo como tomate,
se despeinaba por la rápida manera
de correr que siempre presumía.
Esa sonrisa que aparecía
en su boca, te daba entender
que estaba a punto de decir
una tontería, aunque terminabas
riendo por como él reía.
Él siempre prefería estar rodeado
de amigos, aunque tenía un favorito
y claro que no lo piensa decir,
¿Por qué? Porque no es necesario
mencionarlo.
En cada invitación que le llegaba,
siempre llegaba tarde y eso es raro,
considerando su habilidad para
correr, aunque supongo que siempre
tuvo algo llamado pereza.