Dayanara Montalván

Ráfaga pelirroja.

El viento azotaba en su cabeza 

y su cabello rojo como tomate, 

se despeinaba por la rápida manera

de correr que siempre presumía.

 

Esa sonrisa que aparecía

en su boca, te daba entender 

que estaba a punto de decir

una tontería, aunque terminabas

riendo por como él reía.

 

Él siempre prefería estar rodeado

de amigos, aunque tenía un favorito 

y claro que no lo piensa decir, 

¿Por qué? Porque no es necesario 

mencionarlo.

 

En cada invitación que le llegaba,

siempre llegaba tarde y eso es raro,

considerando su habilidad para

correr, aunque supongo que siempre 

tuvo algo llamado pereza.