Lourdes Aguilar

ASTILLAS

Abres los ojos cada mañana 

Y te levantas como tantas veces 

Esperando ver y hacer lo mismo  

Hasta que algo turba esa rutina 

Algo nos aqueja sin ninguna explicación 

 

Algo tan diminuto como una astilla 

(Tal vez de alguno que se rompió)

En algún lugar y en algún punto 

Que al enterrase preferimos ignorar 

 

Y precisamente ese aciago día  

(Acaso demasiado tarde) 

Descubrimos cuán incomoda 

Resulta descubrirla pusilánime 

Cuando desproporcionada y súbita 

Materializa nuestro peor miedo 

 

Ya no es solo una astilla  

Tampoco es un recuerdo afectado 

Aquello se ha vuelto bajo la piel 

Una infecta masa amorfa  

Y a la menor manipulación 

Nos agita con violencia intolerable 

 

Descubrimos que a pesar de ajena 

Por ignorancia o negligencia 

Esa bestia ahora es nuestra 

Empedernida e irredenta  

Y cada vez muerde con más rabia 

Una astilla en el camino 

Que pisamos cuando cándidos 

Alguna vez jugábamos descalzos 

Y nadie quiso o pudo advertirnos 

Menos aún detenerse a ayudarnos 

 

Así pensamos que es lo normal 

Es el destino o un castigo  

Es estúpido siquiera protestar 

Es un deber aguantarse las heridas