Y al llegar.
Rompemos en llanto como si recordáramos algo, aún sin haber vivido.
Somos extraños por decir lo menos.
Aprendemos a prometer demasiado, amamos mal, y hasta podemos reír en un funeral aunque sea por nervios.
Porque no importa lo que pase, siempre salimos a comprar el pan, nos volvemos a enamorar, y hasta le hablamos a las plantas y a los perros en la calle, tal vez esperando alguna respuesta.
Somos un tanto torpes y se podría decir que hasta ridículos.
pero somos únicos, maravillosos y decididos.
Somos quienes sin entender demasiado decidimos quedarnos un día más en este hermoso caos llamado vida.
Así somos. Y qué le vamos a hacer.
-------------
Rafael Blanco López
Derechos reservados