El color de tu cuerpo se viste de aurora,
Pinta el cielo en la media luna o luna llena. Un terroncito de azúcar me recuerda que tú existes, en algún lugar, en alguna esfera; sin caramelo, manzana y ron no hay pudín para la cena.
Envuelvo la masa muy ligera como quien acaricia una silueta, sellando las líneas completas de mi arte; no es un óleo, canción, ni baile, pero todo en el mesón es como un lujoso teatro, donde converge un evento infinito, esperando el discurso de un gratinado; admiro el ambiente y una hermosa escenografía empieza. Aplausos, aplausos ¡Quiero ver cómo termina la comedia ! ¿O acaso será una tragedia? no quiero seré el festín de las amigas.
Están listos los detalles y al tomar la miel, recuerdo unos labios trigueños, unos labios rubí; me abraza el recuerdo y mejor me concentro en la ternura de mis manos, esas que sí saben sentir.
Al colocar la ralladura de un limón, una lágrima me lastima y me pregunto dónde quedó la estima de los que juraron un amor, pero un zumo me despierta y sigo con la receta; ha terminado la presentación; es hora de esperar a los convidados; hay que celebrar al homenajeado, a quien espero con ilusión, tengo deseos y anhelos en lo mas profundo de mi corazón y solo le pido al cielo que le guarde con bendición.