Sheilo Sanz

PARAJES AGRESTES.


PARAJES AGRESTES     

Verdes parajes agrestes,
de largas extensas sabanas.

Siguen imaginando
labriegos caminos.

De cenizas escarchadas.

Todavia impregna abismal lluvia,  de olvidadas tormentas pasadas.

Sobre sombreados surcos,
en la tierra agotada.

Que resiste hiriente soles,
en aparecida rutas desoladas.

Riberas de espuma perlada,
Induciendo neutrino oxígeno.

Contra toda piedra orillada,
sustentada como relieve frontal.

Sobre un diseñado
y airoso umbral directo.

Que busca un ardiente
rayo de similar ecuación.

Corriendo se desnuda el viento,
junto a la ruidosa cascada.

Mientras va despertando
liricos sonidos.

Con iridácea y calmada ilusión,  durante cada luciente mañana.

Es cuando todavía,
sigue callada la aurora.

Con impoluto y sutil resguardo,
de dulce  evocación primaveral.

Que se estaciona un sutil
respiro callado.

Todavía abrigando infusa emoción,   con sublime manto de nostalgia.

Se cuelgan los montes erguidos,
contra tanta densa calma.

Sumergida en vapores exactos,
de escasa y ligera niebla descalza.

Siguiendo un rastro extraviado.

En cumbres cargadas
de leve ruido viajero.

Como hojarasca quebrada.

Es desde ese sucesivo vestigio,
detenido en heráldico sueño níveo.

Tan disgregado también...
en tentativa distancia.

Donde parece mecerse la brisa,  que ondula en la ligera nada.

Como juntando el paisaje
de tal modo... a la vida.

Que sabe conjugar acorde rima,
en cada exposición fraguada.

Regresa a veces
el encanto profundo.

De enigmáticos murmullos.

corriendo con orgullo,
hacia los discretos lagos

Donde se confunde a veces,
el revuelo de ráfagas de aire.

Sobre las hojas que duermen...

Junto a la íntima tibieza,
del umbrático follaje. 

Resplandece pronto...
el intenso verano.

Que fatiga y adormece.

El ocaso temprano,
de un día cualquiera. 

Que no ha parecido ausente,
ni tampoco olvidado. 

 

Autor....Consuelo Sanchez