Raúl Tello G.

El segundo mejor momento es ahora

Contamos las grietas de lo que no fue,

los barcos de papel que hundió la marea,

y el viejo reloj que, terco, golpea

el mapa marchito de nuestra niñez.

Anhelamos campos que no cultivamos,

la sombra de un árbol que nunca creció,

y en ese lamento, sin ver, olvidamos

que el suelo que pisamos jamás se extinguió.

 

El viento no vuelve por la misma esquina,

ni el agua del río repite su sed,

pero en la ceniza que el tiempo domina

siempre hay una brasa que quiere encender.

No importan los años que diste al olvido,

ni el oro gastado en el \"pude intentar\";

ningún horizonte se encuentra perdido

si queda un latido dispuesto a marchar.

 

Abre las manos, sacude el invierno,

la tierra aún es fértil si quieres sembrar.

Si el tren del pasado se volvió eterno,

las vías del presente te invitan a andar.

No mires la sombra de lo que se atrasa,

ni llores el brote que ayer no creció;

el tiempo es la arena que libre traspasa

las manos del hombre que al fin despertó.

 

Si el primer instante se fue con la aurora,

El segundo mejor momento es ahora.