Sábado de cielo gris
te miro desde la ventana.
Miro los campos mojados,
el rio que corre
y la agonía prematura de la mañana.
Te miro y eres espejo
de todo lo que llevo en el alma.
Veo tres aves en vuelo,
un roble que lame el verano
con un nido construido en sus ramas.
Hay sábados desnudos de lágrimas,
hay mañanas que cuelgan olvidadas,
hay días que no se abren en la noche
y noches eternas de aguas saladas.
Sábado de cielo gris,
tu melancolía me abre hondas llagas,
en un pecho ya herido
que sin voz canta.