Noa Subin

LA POESÍA: LA MADRE DE TODAS LAS VIRTUDES

LA POESÍA: LA MADRE DE TODAS LAS VIRTUDES

 

Hay que decirlo con claridad, sin tapujos,

sin metáforas rebuscadas, sin temor al qué dirán.

La poesía es la esencia, la verdad de los flujos,

todo lo demás son adornos, que al final, no están.

 

Es la raíz que nutre el árbol de la vida,

la savia que corre por nuestras venas.

Es la llama que enciende el alma dormida,

y la fuerza que impulsa nuestras cadenas.

 

La poesía es el amor, la compasión, la empatía,

la justicia, la libertad, la esperanza.

Es la bondad, la generosidad, la alegría,

y la fe que nos sostiene en la andanza.

 

Es la belleza que se esconde en lo simple,

en una flor, en una sonrisa, en un abrazo.

Es la magia que transforma lo terrible,

en un aprendizaje, en un nuevo trazo.

 

Es la voz de los que no tienen voz,

el grito de los oprimidos, la denuncia de la injusticia.

Es el consuelo para los que sufren a solas,

y la luz que guía hacia la reconciliación, la delicia.

 

La poesía es el arte de ver más allá,

de sentir más profundamente, de amar sin medida.

Es el don de transformar la realidad,

en un mundo mejor, donde reine la paz y sin mentira.

 

Por eso, abracemos la poesía con fervor,

cultivemos su presencia en nuestras vidas.

Dejemos que nos inspire, que nos sane, sin error,

y que nos recuerde que somos seres divinos, unidas.

 

Porque la poesía es todo lo que importa,

es la esencia de la vida, el regalo más preciado.

Todo lo demás son virtudes que soporta,

pero sin ella, carecen de sentido, sin ser amado.