A ti,
que has vencido a tu propia sombra, obstáculo y velo,
creados por ti mismo cuando aún no veías con claridad.
Que has aprendido en la piel
que la tensión y la duda son parte del vivir,
pero nunca por nimiedades.
A ti,
que sabes habitar tu tiempo
tanto en el hacer como en el no hacer,
y que la vida, siendo un milagro,
la habitas en gratitud.
Que con espíritu de lucha y esencia que no se quiebra, al compás de lo que acontece
enfrentas, te adaptas, sumas y sigues
A ti van dedicadas estas letras,
que nacen como pulso humano,
y para mí son senda y camino.