La Tristeza De Los Inmortales
No nací para encajar en las vitrinas de este mundo.
Mientras todos aprendían a sonreír por costumbre,
yo aprendí a fumarme el silencio
y a conversar con mis demonios en habitaciones oscuras.
Hay hombres que viven…
y hay hombres que sobreviven al peso de sus pensamientos.
Yo soy de esos.
Camino entre gente vacía,
entre abrazos sin alma
y promesas que duran menos que el humo de un cigarro.
La realidad me pudrió la inocencia temprano.
Desde entonces miro el cielo negro
como quien espera una respuesta
que nunca llega.
Y aunque el mundo me vea distante, frío o perdido…
nadie sabe cuántas veces tuve que romperme
para seguir respirando.….