Al vecino del lado
se le escucha caminar, arrastrando los años
en un andar arcano,
desdeñoso y pausado.
Balbucea sílabas rotas
frente a una vieja máquina
de escribir, (desdentado)
que deja su tenue huella
sobre un poema sin fin.
Se le oye todas las noches
un murmullo ambiguo,
como si la vida misma
se le escurriera
entre las sienes de disentir.
Al vecino del lado no se le volvió a escuchar; y sobre sus pasos ...
un apacible eco simula su andar
en un poema interminable, lóbrego, desdeñoso y pausado.
Ferrán Sorel
Copyright.
05-15-26