Vivo para amarte, oh poesía
Yo vivo para amarte, oh poesía,
lo sé desde el momento en que llegaste;
el día en que me viste y te quedaste
haciendo con mi vibra la armonía.
Enciendes con un soplo el alma mía:
un fuego que a mis versos derramaste,
es luz empedernida en cual grabaste,
la música de toda mi alegría.
Si el mundo se corrompe en ruin cadencia,
tu ritmo me levanta y me sostiene;
a prueba de un compás de referencia.
Por eso es que el amarte me conviene,
porque tu voz es toda mi existencia,
y el verso es el amor que me entretiene.
Samuel Dixon