Bajo cielos distintos
florecen mil poemas;
océano infinito
de palabras y letras.
Aunque estemos muy lejos,
nos unirá ese puente
que cruzamos sin miedo
si te leo y me lees.
Y las musas nos brindan
elocuencia y matices,
inspiración divina
y nuestra pluma… escribe:
Escribe sobre almendros,
sobre besos y rosas;
entre rimas y versos,
entre llantos y aromas.
Y cruzamos maizales
y tejemos guirnaldas,
con cálidos tatuajes
que se prenden al alma.
Se escriben epitafios
para amores ya muertos;
y se escribe a unos labios
olvidados..., resecos.
Se besan los capullos
de hermosas flores blancas,
y se guardan por lustros
poesías amadas.
Y al leerlas de nuevo,
al transcurrir los años,
el corazón da un vuelco
recordando el pasado.
Y es que a veces un verso
se clava tan profundo,
que es tanto o más que un beso…
cuando ese verso es tuyo.