Una vez tuve un campo con hermosas margaritas; era tan bello y frondoso, su aroma envolvía todo alrededor y ahí recuerdo haber sido feliz, tan feliz que no me imaginaba un día caer en una tristeza tan grande, profunda y tan sin fin como la que atravieso hoy.
*
Las margaritas fueron dejando caer sus pétalos poco a poco, las ramas se fueron secando y la tierra dejó de producir su alimento; ya cada vez era más seco todo y la tierra se resquebrajó en tantos pedazos que no salía más nada de ahí.
*
Caminé en ese terreno árido y reseco, busqué otras semillas, pero no nacieron; solo eran pedazos de plantas amarillas y secas que no daban flores y se fue quedando de nuevo seco todo.
*
Eché agua suficiente, alimenté la tierra, la cuidé en los días más cálidos, fríos y le di mucho amor esperando que resurgiera lo más hermoso que un día una persona solitaria como yo pudiera tener, pero no fue así y poco a poco, entre la desilusión, el desengaño y la tristeza, mi campo no volvió a crecer.
*
Hoy es un triste lugar, no hay más que polvo que el viento lleva y trae, grietas que jamás se llenarán de vida y mi pobre ilusión en tanto tiempo invertido; tantos anhelos, sueños por alcanzar se han muerto con mis margaritas de ayer.
*
El campo ya no se sana, no, ni con la lluvia, ni con todo lo que le haga, porque está muerto y no hay quién lo salve, ya no.
*
Mis margaritas alegres y hermosas son solo un bello recuerdo que perdura y será hasta siempre un hermoso ayer.
*
Dolores Luna.
Anna.
Mayo 15. 2026.
🥀