Me gustaría gustarte así,
como te gusta el café con leche
y con una cucharada de azúcar por las mañanas,
como cuando lo acercas a tu boca
y aspiras el suave aroma
de esos granos tostados.
Así como te gusta el agua fresca
sobre tu cuerpo
después de sobrevivir a un día caluroso,
acariciando cada poro y rincón de tu piel,
con esa libertad y confianza
que le das para recorrer tu piel de durazno.
Así como cuando le encuentras a la almohada
su lado más suave
y te acurrucas a dormir plácidamente,
con la confianza
de que mañana será un día nuevo.
Así como cuando encuentras tus llaves perdidas
y saltas de emoción al hallarlas,
porque te vuelve la vida
y sigues tu camino.
Así, como esas cosas tan simples
que en ti son maravillas,
así me gustaría gustarte.
A mí me gustas
como cuando siento un ataque de ansiedad
y me das calma.
Como cuando no encuentro respuestas
y en ti las encuentro.
Me gustaría gustarte desesperadamente,
pero tú no me quieres, desgraciadamente.