Quizá sea esperanza
Hay un cementerio bajo esta casa
sobre estas calles
cruces marcadas en las puertas,
en la frente de la gente.
Una procesión interminable
sin horario,
donde hoy es uno, mañana será otro.
Un llanto permanente en las alcantarillas
ahogadas e inundadas de sangre.
Y yo
aún no entiendo por qué
las flores insisten
en reventar
sobre el pecho de los muertos.
(y hoy, tengo también aquí: yo una flor).