Hay una ausencia tuya tan presente
que no necesita de cuerpo ni de pasos.
Es un modo de estar, calladamente,
recorriendo la luz por mis antebrazos.
No es la sombra que duerme en los rincones,
ni el polvo que se posa en el recuerdo;
es un cristal que aclara las visiones
de este mundo que gano cuando pierdo.
Te busco en lo que falta, y en el hueco,
que dejas en el aire, hallo tu nombre.
La ausencia no es silencio, es un eco
que inventa la medida de este hombre.