No me dolió
saber que ya tenías a alguien más.
Me dolió
que me hubieras dicho
que me querías tanto.
Haber creído
que tú no eras
ese tipo de persona.
Pero realmente,
lo que más me dolió…
fue que se te olvidara mi amor
en un fin de semana.
Ahora firmemente creo
que solo me utilizaste
para sanarte a ti misma,
y me desechaste
cuando te volvieron a buscar.
Pero realmente
no puedo culparte.
Fui yo
quien se lo buscó.
Fui yo
el primero en hablarte.
Fui yo
quien te invitó a salir.
Fui yo
el que se ilusionó.
Fui yo
el que confió ciegamente en ti.
Fui yo
el tonto
que se enamoró.
Ya no busco explicaciones.
Pero aun así…
me niego a creer
que cada sonrisa tuya
haya sido mentira.
Me niego a pensar
que cada mensaje de cariño,
cada abrazo largo,
cada mirada,
cada beso en la frente,
cada mimo en el pelo…
fueron fingidos.
Me niego a creer
que todo lo que hicimos
fue calculado.
Me niego a creerlo,
porque si todo fue falso…
¿Por qué me duele tanto?
¿Por qué me está costando tanto
soltarte?
¿De quién me enamoré entonces?
Y me destroza el alma
no saber
qué es lo que me duele más…
saber que ya no eres mía,
o descubrir, en realidad,
que nunca lo fuiste.