La duda…
narcótico amargo.
Tu nombre
todavía respira en mí.
Me hace falta tu pecho,
ese refugio
donde el mundo
perdía el frío.
Y dejo por mis ojos
derramarse el mar,
como una marea
que no sabe regresar.
No encuentra puerto,
no encuentra paz,
si no es en el mapa
de tu forma de habitar.
Sólo sé
que tu ausencia
sigue levantando
arquitectura
dentro de mi alma.
Sólo sé
que aún existen
habitaciones tuyas
dentro de mí.
Y el miedo
aprende lentamente
a quedarse quieto
cuando pienso en ti.
Aunque la distancia
haya cerrado puertas,
tu sombra todavía
conoce mis ruinas.
¿Es veneno
o es cura
esta sed
que lleva tu nombre?
No lo sé…
No lo sé…
Sólo sé
que tu ausencia
sigue levantando
arquitectura
dentro de mi alma.
Y hay umbrales
que el tiempo
nunca termina
de cerrar.
L.T.