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Por amarte, así, la verdad que dejó la huella de un descuido - De la vida

 

… En el mundo de una pareja,

Este poema está inspirado en la aceptación …  

 

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Presenta


Del ciclo de la Vida en Parejas…


Por amarte, así, la verdad que dejó la huella de un descuido - De la vida:

 

“A veces, la vida, dice, con dolor, con el mismo infrigido,

Vendrás, arrodillado, diciendo lo siento, pidiendo, perdón.”

 

Desperté y estabas ahí, sentada a orillas de la cama, mirándome,

Mírame, preguntas, por qué, lo hiciste, con lágrimas en el rostro,

Arrinconado, sin salida, finalmente, rompí ese silencio que dolía,

 

Respondiéndote, a Ella, solo quería, pero, que, a ti, sí, te amaba,

No era una respuesta, persuasiva, pero, sin espacio, no fue fácil,

Poder ignorar la huella por descuido que guio el camino al lecho,

 

No hubo en adelante una primavera, que no recordara la herida,

Que provoqué al corazón al no lograr olvidar y empezar de nuevo,

Perdonando sincera y sentidamente antes de desear volver, amar,

 

No fue, fácil, siendo difícil, borrar tristezas, reflejadas del alma,  

En ojos al no querer notar más mi recordada presencia, frente a ti,

Esa mirada quieta que luego prevaleció, por lo que se ha perdido,

 

Despertó las tinieblas esa noche al dejarme, solo y abandonado,  

Y sin orientación es la distancia estando cerca la que más duele,

Tu mirada sin mi mirada de amanecer al despertar aun me hiere,

 

Ese anhelo de amarte, siempre se extravía, muriendo la tarde,   

Al cobijarme de soledad en cama al no poder decirte te quiero,

Aunque parezca, no es nada, sigues ahí, en mis, pensamientos,

 

Reirás de lo que Yo debo llorar, por un momento de debilidad,

Ya no puedo decirte, mírame con ese amor reflejado en los ojos,

Porque no me amas queriéndome sentidamente en tus brazos,

 

Cuantas, noches vacías, viéndome las lágrimas en mis manos,

Arañándoseme del pasado los recuerdos quebrándome la voz,

Pensando en ti, nunca, podría olvidarte, viendo tus lágrimas,

 

La verdad al final, fue aquella que no tuve espacio ni tiempo,

Para decirte, pues ya no prevalecía, ningún, interés de oírme,

Dándome la espalda fue el lenguaje mudo de decirme, adios,

 

El dolor profundo, sentido había borrado, todas, las alegrías,

Con arrepentimiento que más podría esperar, sino desprecio,  

Bien dijiste, podrías, perdonar, pero sin dejar de sentir, dolor,

 

La voz con tu tristeza, fue la visible muestra de tu amargura,

Mordiéndote labios, viéndote las lágrimas correrte el rostro,

Esperaste la respuesta que nunca pensaste, tener que oírme,  

 

Desperté y estabas ahí, sentada a orillas de la cama, mirándome,

Mírame y preguntas, por qué, lo hiciste, con lágrimas en el rostro,

Arrinconado, sin salida, finalmente, rompí ese silencio que dolía.

 

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Sergio Yglesias García

Caracas, 13/05/2026 11:30 PM