Con frecuencia adoptamos un enfoque tan general ante los problemas del mundo, que olvidamos que nuestra aportación depende de lo que hacemos en cada momento. Muchas de las personas que se lamentan del aumento de la pobreza serían incapaces de echar un cable a un compañero en apuros económicos. El torrente de información que nos embriaga cada día, produce a menudo \" miopía emocional\". Es decir nos damos cuenta de los males del mundo a gran escala, pero cerramos los ojos a lo que está sucediendo a nuestro lado, que es donde tenemos poder para intervenir. Entiendo que es más cómodo lamentarnos que hacer algo concreto por modestas que sean nuestras fuerzas. Nos olvidamos que día a día tenemos la oportunidad de hacer algo más fácil la vida, y que el amor y la amabilidad son contagiosos.