Como reloj sin cuerda,
O, tal vez, ya sin pila.
El tiempo seguía , avanzaba.
La herida abierta SANGRANTE,
Con el puñal en la espalda
a punto del desvarío.
El acero, ardía en mi carne
movido por una mano frágil
Mi interior preguntaba...
¿ Está herida tu alma?
¡No!... ya mi ego se repone
Pero también aprende..
¡A , no denunciar la mano
de instinto asesino!
Sólo el tiempo lo hará.
pues todo cae
Por su propio peso.
y la herida sanará
dejando su huella...
©️
Salvador Santoyo Sánchez
14/05/2026