Kamar Oruga

Un Día en el Despertar

 

 

Hoy que soy esclavo

 en la llanura de un espejo,

la engañosa forma de un sueño 

 brilla en la memoria

y lo que soy nunca es reflejado

 desde un mismo espacio, 

nido del amor inconquistable. 

La virtud del sol 

 se abre como un milagro

escondiendo el paraiso oscuro

 y los signos brotan 

como músicas del alma, 

 ningún ánima es sombra de Dios.

Hundidos en la trama del destino,

 la telaraña universal de los dias 

se entreteje en miradas fugaces

 en rostros desiertos 

y en laberintos infinitos. 

 Habré de sepultar mis ojos

  que niegan a Dios 

 la nobleza y el trono, 

discretamente desciframos

 secretos de estrellas

  el sendero nos revela lo prohibido

y la inmensidad del mundo transcurre 

 en un silencio.

Ciegamente somos

 como el miedo

que ilumina a los hombres,

 combatiendo a la penumbra

que siempre espera

 como el tiempo que nos vive,

verdaderamente siendo

 por un momento

sentirnos eternos 

 bajo una misma esperanza.