Suelo tener el valor para enviar algo,
un texto, un audio revelador. En ese aspecto me considero arriesgado.
Pero, si hay algo a lo que yo le temo,
es al que dirá alguien.
Lo envío y luego desaparezco, me da pánico su respuesta.
Pero es que la ansío con fuerzas.
Espero el tintineo de tu melodía en mis audífonos mientras escucho cómo morimos.
Estás fijada, y no solo en mi mente.
Solo, contéstame, aunque sean insultos.