Quinteros Fabian

HUELLAS DE UN CORAZON DE NIÑO A JOVEN

HUELLAS DE  UN  CORAZÓN DE NIÑO A  JOVEN 
 
  Aquí están mis pasos, desde el primer día, cuando el mundo era inmenso y lleno de luz, yo, pequeño y alegre, lleno de alegría, creciendo entre abrazos, bajo el mismo cielo azul.
  Mis ojos de niño reflejaban la inocencia, la mano extendida buscando siempre protección, y en cada rostro veía la paciencia, el amor profundo que marcó mi corazón.
   Llegó el tiempo en que todo empezó a cambiar, la niñez se fue despacio, dejando su lugar, la adolescencia llegó, con ganas de caminar, con dudas, con sueños, con ganas de volar.
  Cambiaron mis gestos, mi mirada se hizo más fuerte, mis pasos más largos, mis ideas crecieron también, pero nunca estuve solo, ni en lo difícil ni en la suerte, porque estos seres queridos siempre estuvieron bien.
   Miro esta foto y veo toda mi historia, cada etapa vivida, cada instante guardado, desde el niño que reía lleno de gloria, hasta el joven que hoy ha madurado.
  Aquí está la raíz, el apoyo, el cariño sincero, la familia y amigos, refugio y verdad, caminando conmigo, paso a paso y entero, escribiendo conmigo mi propia realidad.
   No importa cuánto crezca ni hacia dónde yo vaya, ni qué nuevos caminos me toque recorrer, esta unión es mi hogar, mi fuerza y mi playa, el regalo más grande que me pudo suceder.
   De niño a joven, en cada paso dado, en esta imagen vive todo lo que soy, un amor eterno, inmenso y sagrado, que en el alma y en el tiempo, siempre guardo y estoy.