Nuestro amor calla un día
calla dos, calla alegría.
Todo calla menos la manía
de repetir esta letanía
que nos llena los oídos,
y la cabeza de nidos.
Afectadas lamentaciones
destripados corazones
en punzantes inyecciones
que resuenan a añoranza
y al temor por el mañana.
El silencio como el viento
es brisa que me calma
y se me queda corto el tiempo
mientras el rubor me delata.
Yo le vendí el alma
a la muerte más cercana.
Tragedia promete
porque no puedo verte.
Quisiera por siempre
en mis brazos sostenerte
y que se apague la letanía.
Tu alma junto a la mía.
Borraría de mi suerte
el dolor de no tenerte.
Solo quiero quererte,
callar la letanía,
silbar amor y poesía.