La sutileza de un deseo escondido
de pronto emerge desde el interior con sorpresa
como el reencuentro con un viejo conocido.
El dulce reencuentro con anhelos dormidos,
nostálgicos delirios
bombean el corazón con fuerza
reconociéndolos como suyos.
Acudiendo a la llamada
sintiendo la vida,
con el convencimiento
que ha llegado la hora de hacerla realidad.