Te amo en la forma antigua,
con el sigilo de quien guarda un tesoro
en el fondo de un corazón herido.
Te amo en las noches largas,
cuando pronuncio tu nombre del deseo que me atrapa bajo la manta.
Amo la manera en que imagino tu risa,
cómo creo que sonaría si alguna vez
me atreviera a llamarte.
Eres la nostalgia que me visita sin permiso, el hombre de mis pensamientos y el dueño de mi cuerpo.
Guardo de ti gestos que nunca había recibido, las palabras que nunca había leído, me basta saber que existes,
y que mi corazón aprendió a ser hermoso porque supo amarte sin pedir nada a cambio.
Si algún día el silencio se rompe,
que sea porque el destino fue más valiente que nosotros dos.
Mientras tanto,
TE LLEVO EN SILENCIO