Así me siento, candente y ávido de ti y es algo que brota desde lo profundo, donde vive la esencia de tu carne. Por eso cuando la noche nos separa, me quema el eco de tu deseo, y mi voz clama \"Te necesito”. Así quedó grabado y latente, en ese último verso de aquel poema prohibido. Es evidente que el torrente de mi sangre se acelera ante el anhelo de tu cuerpo. \"Si amor mío, Te deseo\", grita mi erizada piel, con un escalofrío constante. Por que te tuve y manos recorrieron palmo a palmo tu delicada y cálida piel. Lo sabes, en esa noche tu beso desarmó mi boca en un encuentro suave, sedoso, poderoso y deseoso. Me llevaste hasta la urgencia de poseerte a ti, mujer libre y soberana. Quiero tenerte mía y entera en el delirio de la noche. Por eso al final el susurro clandestino nace y termina en ti, para dejar pendiente esa fuerza mágica que se funde en cada entrega. Solo se que la cruda exploración con el hambre de tu piel, se libera en la sed de escribirte, describiendo aquí lo que significa el placer de amarte.