Imagine que el cielo
es un suburbio que garantiza
menor densidad poblacional
para optimizar calidad de vida.
O si prefiere imagine el cielo
como una parcelación celeste
donde se garantiza tranquilidad
y especialmente exclusividad.
Ahora bien imagine el infierno
como un barrio popular,
si puede, imagine un geto,
un tugurio hacinado de azufres
donde nunca termina la fiesta.
Pero no se engañe,
ambos destinos cobran renta
y requieren fiador con finca raíz.
Alexander Elías2026
#Instantáneas