Bendigo de la paz su brillo eterno
y adoro de equidad su luz serena;
consagro del perdón el aura bella
y aplaudo de bondad su terso velo.
Igual que melancólico viajero
que cruza por incómodas veredas;
bendigo de la paz su brillo eterno
y adoro de equidad su luz serena.
Aclamo de justicia su portento
con alma de romántico poeta;
y viendo del futuro regia estela;
haciendo de esperanzas dulces versos
bendigo de la paz su brillo eterno.
Autor: Aníbal Rodríguez.