hilada tras hilada
dio sentido a las cosas
con pespunte
unió nuestras manos
para siempre
con puntadas de colores
el punto de lado
sirvió para poner la mesa
a diario
con festón
sujetó la realidad
y la armonía
cansada
se retiró,
para no ser encontrada,
al olvido del pajar