Rafael Blanco López

Aunque nadie me espere

No sé por qué, pero hoy me siento diferente, como si el aire hubiera nacido solamente para romperse en mi pecho.

 

Lleno mis pulmones de este aire vivo que respiro, y cruzo la lluvia y me río fuerte y pretendo que las calles tiemblen con mi nombre.

 

Sé que no soy quien se pasa la vida esperando el amor perfecto, la señal exacta, o el momento correcto.

 

Porque la vida me ha enseñado que no soy de aquellos que quieren empezar cuando ya el verano aprendió a vivir sin ellos.

 

Entonces. No hay mañana. Y hoy abro mi puerta con la intención de desordenar mi aire, porque quiero arder y dar el paso siguiente, firme y suficiente, con o sin testigos, aunque nadie me espere.

 

Porque bien o mal, entiendo que vivir no significa... Andar corriendo de puntillas.

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Rafael Blanco López 

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