Te he visto desnuda,
te he visto llorada,
te he visto gritando,
canciones aladas.
Te he visto en mis brazos,
y en brazos de otros,
en sueños que hierven,
la sangre de un potro.
Te he visto mirada,
de concupiscencia,
sacarme los dientes,
morder la conciencia.
Te vi acompañarme,
y tu indiferencia,
y he visto esos besos,
de lenta cadencia.
Te he visto salvaje,
te he visto animal,
abierta tu alma,
te he visto gritar.
Te visto en suelo,
te visto rogar,
y de cenicero,
yo te he visto usar.
Te he visto volando,
como mariposa,
con cuerdas clavando,
como cualquier cosa.
Te he visto tan dulce,
que para abrazar,
de algodón llenabas,
la brisa del mar.
Te he visto guerrera,
te he visto luchar,
te he visto rendirte,
te visto aguantar.
Te he visto partida,
por las circunstancias;
me has visto a tu lado,
en cualquier estancia.
Te he visto ya tanto,
que no sé mirar,
sin verte, a ti misma,
en todo lugar.