Te quiero como quien no tiene nada,
como quien, con un chasquido, quiere tenerlo todo.
Porque te veo en el fondo de un vaso,
y creo que eso es amar.
Porque el olor de tu perfume
es más fuerte que cualquier alcohol,
y lo entiendo,
porque en esos labios tuyos encontré lo que nunca tuve:
la embriaguez de un amor
y la perdición de unos labios.
Porque me pierdo, y bastante,
cuando empieza la curva de tu sonrisa.
Pierdo mi camino y no lo encuentro,
pero al terminar el ocaso de tu sonrisa,
sé perfectamente
que he llegado a mi destino.