Minimalizo mi existencia, en mi mundo de colores,
dónde no quepa, no me encuentro, no hay
desorden este caos más que mis propias ordenes
las cuáles mi moral vuelve a mostrar de mis errores
y nada de lo que transcurra deba quitarte el sueño,
de todo lo que uno siente, es parte del juego,
y aunque te proyectes como si yo fuese un espejo
apunta para arriba, más no escupas el cielo.
y lo que reflejas, no es más que tu propia miseria,
con la que luchas en esas noches de vigilia
te di la mano aun sabiendo que me caía
y no te rías, mejor que la vida te sonría
y nadie realmente tiene un convencimiento,
solo vivimos a la disposición del viento
ningún sentimiento será eterno
más que el de estar viviendo
¿y qué tiene de malo si estoy volando?
solo permito dejar ir al ello,
no hay forma de seguir reteniendo
ya no puedo aguantar todo esto.
mi impermanencia,
mi desobedencia,
mi esencia,
todo me acompaña, más nada me desconcierta.