Adriana Duarte.

LLUVIA Y LA NOCHE

La lluvia hablaba lento sobre el cristal,
como si el cielo quisiera contarnos secretos
que solo la noche sabía guardar.

Y allí estábamos,
mirando la ventana empañada,
dejando que el tiempo se deshiciera
entre el sonido suave de las gotas.

La ciudad dormía lejos,
pero en aquella habitación
todo parecía eterno:
tu silencio, mi calma,
y esa manera tan nuestra
de contemplar la lluvia caer.

Había una paz tibia en tus ojos,
como luz escondida entre sombras,
como un refugio pequeño
contra el ruido del mundo.

La noche era bella…no por las estrellas,
ni por la luna suspendida en el cielo,
sino porque la lluvia nos encontró juntos,
mirando la misma ventana,
soñando el mismo instante.

Y aún hoy,
cuando escucho llover despacio,
regreso a aquella noche infinita
donde el amor sonaba
igual que la lluvia:
suave, constante y eterno.

Adriana Duarte.