MI DOLOR O MI SOLEDAD
En la oscuridad de esta noche callada, mi mirada se pierde donde nadie ve.
Hay silencios que pesan más que las palabras, y heridas que el tiempo jamás logra romper.
El rostro cansado no oculta la tormenta, ni el alma agotada de tanto resistir.
A veces uno sonríe frente a la gente, mientras por dentro aprende a morir.
La soledad se sienta a mi lado en silencio, como vieja compañera de cada amanecer, susurrándome despacio que hay dolores que nacieron conmigo y no quieren ceder.
Cuántas batallas libradas en secreto, cuántas noches mirando la nada pasar, intentando encontrar entre tantos recuerdos un motivo pequeño para continuar.
Pero aquí sigo, con el corazón herido y el orgullo de pie, porque aunque el dolor me robe los sueños, todavía me queda fuerza para renacer.