Un nuevo año te corona
Con sus frutos maduros y almendrados
Eres la frente digna qué me ha guiado
A ser auténtica, valiosa y aún mejor de lo que soy.
Tus proverbios respiran en mi alma, y revisten gran parte de mi interior.
mientras la vida suma giros y se afana
Las apuestas cósmicas se dan a tu favor.
Te observo conquistarte en el silencio
haciéndote gigante en cada reto
Y airoso en las batallas del honor
Te observó en esos minúsculos ejercicios honestos
qué cimientan la grandeza del respeto
que inspiras a mi vida con amor
Te miro con asombro y no defrauda,
la coherencia de una vida cuya alma
Rebosa vibrante de pasión
Por ello amo la forma en la que sueñas,
como quien se empina hacia los cielos.
Amo la forma en que lo logras,
celebrando cada brecha que te has hecho,
Para que los hijos tomáramos de la copa
Limerica y desbordante de tu ejemplo
Celebro el estandarte de victoria en las montañas,
Y la hidalguia y teson en tus batallas
Y más aún celebró las victorias de tu alma.
Qué privilegio saberme vástago de tu historia,
la primera flecha lanzada desde el centro de tu aljaba.
Eres la referencia tangible donde se dibujan mis victorias.
Eres mi luminoso amor que no conoce de fronteras ni distancias.
En ti, la ternura masculina del abrazo,
la voz profética qué me afirma y da descanso.
Papá, en este diálogo eterno de alma a alma.
Hoy mis pasos besan tus pisadas.
Y mis letras todas se desarman
Para reinventar la palabra admiracion
y mil veces con ella darte gracias.