Quisiera seguir soñando
porque cuando estoy despierto
del agua no oigo el susurro
desde el risco al arroyuelo,
ni trinos de ruiseñores,
ni en la riberita observo
que está cantando una nana
mi Margarita muy quedo
a aquel botón que tan solo
de flor es aún proyecto.
Le di parte de mi ser
cumpliendo con su deseo;
y ¡qué ternura de madre!
mostró; ¡cómo lo recuerdo!
el día que presentí
aquel anuncio que luego
decía me ella bajito
como si fuera un secreto.