¿Canela… o candela?
Tengo vagos recuerdos de ti,
recuerdos tan vagos
que ya no sé cómo te llamaba.
Sólo recuerdo
que empezaba por canela…
o por candela.
Morena de rizos indomables
y cicatrices en el alma.
Tu regreso no causó
el efecto que durante años esperé:
ese ardor en la piel,
quemándome lento
como las cálidas flamas de una candela.
Hoy sólo eres
esencia de canela martajada,
un aroma roto entre memorias viejas.
Letras, canciones, poemas…
y los poetas muertos
quieren despertar aquello
que la ausencia de una musa mató