Mirta Elena Tessio

¡¡LAS MANOS DE UN EXTRAÑO!! de Josè Manuel Sàiz( dedicado a mi compatriota Luis Lualpri )

¡LAS MANOS DE UN EXTRAÑO!!

A esa edad

en la que no se sabe aún

que el amor prevalece más allá

de los brazos de una madre,

las manos de un extraño

expandieron mi corazón.

Llovía, hacía frío.

         La calle era un oscuro espejo

         de agua y de cristal.

         De pronto, frente a mí, sobre la acera,

         un hombre ebrio caía sobre un charco.

         La gente alrededor miraba, incómoda,

         a otro lado.

         Unos padres tiraban del brazo de su hijo,

         que apuntaba asombrado con el dedo.

         Yo también era ingenuo, y niño,

         y caminaba al lado de mi madre.

Aún recuerdo aquella tarde,

la lluvia, el frío

y sobre todo aquel murmullo urbano,

ajeno e insoportable. 

De entre la multitud

alguien dio un paso al frente

y se ofreció a coger del suelo

la miseria de ese hombre.

Mis ojos percibieron el vigor

de unas manos grandes

haciendo alarde de una insólita

misericordia humana.

Vi alrededor, sonrisas encendidas

apagarse de golpe

y una turba de brazos y paraguas

soportando la indigna indiferencia

de su propio peso;  

          Pero… ¿y el ruido?   

          Mamá, ¿por qué no se oye nada? 

          (Porque ha pasado un ángel;

porque ha pasado un ángel).

Desde entonces

jamás niego una mano  

salpicada de barro

y nunca doy la espalda a un hombre

que asume como propia

la desgracia de otro hombre.

Yo era ingenuo,

y niño,

y habitaba ese mundo limpio

de los brazos de una madre. 

Siempre se aprenden cosas buenas

de un prójimo que deja,

sus manos y su corazón,

tendidos sobre un charco.