hay un ratito en la semana
en la que uno se cansa
no es cansancio mental
como muchos creen
ni mucho menos cansancio físico
un ratito en el día
en el que uno decide quedarse
mirando el celu en el auto
un ratito
donde prefiere encapsular al mundo
fuera de las puertas
del auto apagado
donde uno se enfrenta en silencio
a un silencio
más pesado que el corazón
un corazón
que más de una vez fue usado de pelotita
un juguete para alguien
que no vio el amor
pero siempre lo recalcó...
en ese momento
uno se da cuenta
que no está solo
pero camina con las manos libres
con los ojos chinos en cansancio
las suelas gastadas
de arrastrar los pies
es el momento
en el que uno se da cuenta
que la vida de redes
la vida de exceso
de mucha gente
de noches interminables
a los casi 20 años
no es un camino viable
tanto para la cabeza
como para el corazón
tampoco se hace opción
un camino de obsesiones
de riquezas a los 23
creo q es la edad
en la que podes destruirte
podes construirte
o podes entenderte
y creo que entendiendo la vida
y su absurdo caos
comprende la vida gaucha
del día a día
de las noches
con ojos vivos en los cielos
de las mañanas
de abrazos cálidos
con gustito al alba
de tardes
con música de sorsales
y colores de loritas
de días enteros
con sombras de sauces
y durezas de lapachos...
hay días
en donde uno quiere cambiar
un ratito
a esa realidad
donde pueda acostarse
a la sombra del olmo
tomar sus mates
escuchar su guitarra
hablarle al corazón
y escribir
sus poemas
de almas densas