En la mañana verde,
junto a la faz de una rosa, tú mariposa,
silenciosa y envolvente,
que Dios en tu jardín hoy amanece...
A su fresca imagen,
le conformas letras hechas de aire,
y una pequeña frase,
cual lectura excelsa que le seduce...
Y todo confluye,
el mar radiante con el alto monte,
y tú la mariposa,
en ida y vuelta en un vaivén...
¡Ay, si pintor yo fuese!
te dibujaría en un teatro celeste,
que libre te resalte,
con Dios en una estampa inimaginable...